Acueducto de San Telmo de Málaga

Acueduto de San Telmo

Puente de arroyo Quintana, en Ciudad Jardín, el más largo del trazado, de 170 metros de longitud. / F. Gutiérrez

Francisco Gutiérrez. Málaga

En Ciudad Jardín hay un instituto que se llama Martín de Aldehuela. Y en el centro de la ciudad una calle lleva el nombre del obispo Molina Lario. Son dos nombres unidos por una obra común, el Acueducto de San Telmo, una de las principales obras de ingeniería hidráulica de la España del siglo XVIII que a duras penas aguanta el paso del tiempo y el abandono de las administraciones.

El 7 de septiembre de 1784 fue un día grande para los malagueños de entonces. El agua potable llegaba a las distintas fuentes de la ciudad, acabando con el eterno problema de abastecimiento a una población cada vez más numerosa y necesitada de agua, tanto para el consumo como para los negocios, sobre todo el suministro a los barcos que atracaban en el puerto de Málaga.

En solo dos años culminó esta gran obra de ingeniería que en sus casi once kilómetros de longitud cuenta con 33 puentes, 30 acueductos y varias arcas que distribuían el agua por las distintas fuentes de la ciudad.

Acueducto de San Telmo en Málaga

Puente sobre el arroyo Humaina. / F. Gutiérrez

No era el primer intento de abastecer de agua a la ciudad a partir del río Guadalmedina, pero sí resultó definitiva la determinación del entonces obispo José Molina Lario. El maestro mayor de la Catedral y del Obispado, José Martín de Aldehuela, recibiría el encargo de hacer realidad el proyecto. Martín de Aldehuela ha firmado otras grandes obras públicas en Málaga, como la finca El Retiro o el puente nuevo sobre el Tajo de Ronda.

El obispo Molina Lario sufragó parte de la obra con fondos diocesanos y personales. Por eso llevó su nombre hasta que en 1808 se encomendó su gestión y conservación al Colegio de San Telmo, de donde toma el nombre que ha permanecido hasta nuestros días.

Tramos rural y urbano

Acueducto de San Telmo

El agua todavía riega las fincas de San José y La Concepción. / F. G.

227 años después de su inauguración, el Acueducto de San Telmo sigue, en parte, fiel al cometido para el que se levantó. Al menos en su tramo rústico o rural, que va desde la captación, en la zona de Molino del Inca -en el km. 162,5 de la A-45, a la altura del cuarto viaducto sobre el Guadalmedina- hasta la finca San José, por donde aún discurre el agua que riega estos jardines y los de La Concepción. Otra cosa bien distinta es el trazado urbano, donde su estado de conservación, donde aún se mantiene, es lamentable.

De los elementos constructivos que todavía están en pie destaca el puente de arroyo Humaina, de 75 metros de longitud y 15 de altura. El puente de arroyo Quintana es el más largo del trazado, con 170 metros de longitud, 15 metros de altura y 13 vanos con arcos de medio punto, de los que solo se conservan once.

Una gran obra de ingeniería

Acueducto de San Telmo

El acueducto está considerado una de las grandes obras de ingenía. / F. G.

El Acueducto de San Telmo, con casi once kilómetros de longitud, está considerada una excelente obra de ingeniería. En su trazado se levantaron una treintena de puentes, entre ellos el de arroyo Quintana, que tuvo trece ojos, o el de arroyo Humaina, de 75 metros de longitud y 15 de altura. El principal cometido de esta obra fue suministrar agua potable a la ciudad. Para ello se construyeron distintas fuentes. En esta de Olletas había rotulada la procedencia de cada caño de agua, uno decía ‘San Telmo’ y el otro ‘Torremolinos’. Otra fuente estaba en la calle de los Cristos. Estas dos se atribuyen a Martín de Aldehuela. Otras fuentes son la del Tempus Fugit, situada en la plaza que hay frente al cementerio de San Miguel, y la fuente del Patrocinio, en la encrucijada de las calles Santa María Micaela y Luque con las alamedas del Patrocinio y Capuchinos. El agua del Guadalmedina llegaba hasta el puerto de Málaga para abastecer a los barcos.

Agua para riego y abastecimiento

Acueducto de San Telmo

Molino de San Telmo. /F. G.

El agua de San Telmo logró acabar con los recurrentes periodos de sequía en la ciudad, pero también sirvió para el riego de algunas fincas del entorno. Martín de Aldehuela diseñó el acueducto con dos cauces superpuestos, uno para el agua potable y otro para el agua de riego. Las fincas de San José y La Cónsula se riegan todavía con agua procedente de San Telmo. El agua también proporcionaba la energía necesaria para el funcionamiento de los molinos que se levantaron asociados al acueducto.

Arca principal de calle Refino

Acueducto de San Telmo

Arca principal de distribución en la ciudad, en calle Refino. / F.G.

Aquí termina el trazado del acueducto como tal, ya que desde este punto el agua se distribuía por tuberías a los distintos puntos de la ciudad. Se trata de una construcción poligonal cubierta por un tejadillo acampanado. En la parte superior se puede ver el escudo del obispo Molina Lario, impulsor de la construcción. Y en la esquina sureste de la plaza de la Merced se encuentra la segunda de las arcas que hay en la ciudad. Fue trasladada a este lugar desde su emplazamiento original, junto a la pared del convento de la Paz -donde está la Casa Natal-. Hoy alberga en su interior un transformador eléctrico.

Acueducto de San Telmo

Una placa recuerda la fecha de llegada del agua a la ciudad. / F.G.

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