Ayuntamiento de Málaga, del neobarroco al modernismo

Las pinturas y la arquitectura, principales atractivos de este edificio que, majestuoso, preside el Paseo del Parque.

Ayuntamiento de Málaga, obra de los arquitectos Guerrero Strachan y Manuel Rivera. F. Gutiérrez

La Casona del Parque ha sido uno de los últimos edificios públicos en sumarse al listado de monumentos de la provincia. El valor arquitectónico del propio edificio así como la calidad de las pinturas que adornan sus dependencias más nobles -salones de Plenos y de los Espejos-, llevaron a la Consejería de Cultura a resolver favorablemente un expediente que se inició en 1985 y declarar monumento a la Casa Consistorial.

El edificio, que se inauguró en 1919, es obra de los arquitectos malagueños Fernando Guerrero Strachan y Manuel Rivera y se emplaza sobre terrenos ganados al mar a finales del siglo XIX en el Paseo del Parque.

Málaga

Atlantes, símbolo de los contribuyentes. F. Gutiérrez

Supuso en su  momento terminar con una situación de precariedad de las dependencias municipales, que habían pasado por distintas ubicaciones desde que en mayo de 1489  se constituyó el Ayuntamiento de la ciudad por Real Cédula de los Reyes Católicos, dos años después de culminada la reconquista de la ciudad (el 19 de agosto de 1487). La primera piedra del nuevo edificio se colocó en 1911, siendo alcalde Ricardo Albert Pomata, y las obras no terminaron hasta 1919, con Manuel Romero Raggio como alcalde. El coste de la obra ascendió a 1.519.602 pesetas.

Javier Ordóñez Vergara (‘Patrimonio Artístico y Monumental’, 1990) considera que el Palacio Municipal constituye un ejercicio ecléctico representativo de la creación arquitectónica en la España de principios del siglo XX. Los modelos adoptados son el neobarroco, ideal como estética palacial y oficialista, y las diferentes propuestas europeas de la época, esencialmente el modernismo.

Pintura malagueña del XIX
Málaga

Alegoría de la maternidad, símbolo de la ciudad, obra de Francisco Palma. F. Gutiérrez

Para su declaración como monumento fue esencial, además del valor arquitectónico, la calidad de la decoración escultórica -con trabajos de Francisco Palma y García Carreras-y de las pinturas que adornan paredes y techos. Los grandes pintores malagueños del XIX -Moreno Carbonero, Muñoz Degrain, José Nogales, Simonet, entre otros- contribuyeron a dar valor artístico a sus dependencias.

El edificio es de planta rectangular con un patio porticado en el centro con pilares rectangulares y arcos de medio punto. Su volumen se completa con cuatro cuerpos cuadrados, dispuestos a modo de torres en cada una de las esquinas y cubiertos por bóvedas revestidas con unas peculiares escamas de láminas de zinc.

Ayuntamiento de Málaga

El edificio del Ayuntamiento de Málaga, visto desde Gibralfaro. / Foto: Francisco Gutiérrez

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